domingo, 26 de febrero de 2012

Pequeños Pasos que Salvan al Mundo


La vía que ha recorrido Jesús desde Jerusalén hasta el Calvario se llama desde siempre Vía de la Cruz,
Vía crucis.
Se ha convertido a lo largo de los siglos, en un peregrinaje y en una oración en la cual somos invitados a acompañar los pasos de Jesús que con su dolor ha dado la vida al mundo.
Rezando el Vía crucis, no podemos dejar de ver en el dolor del Hijo de Dios, los sufrimientos del mundo, sobre todo de los más pequeños e inocentes: en aquel Viernes Santo estaban presentes todos y en El, el dolor de los pequeños, ha reconciliado el mundo con Dios.
Queridos niños y adolescentes, vamos a  recordar con amor y agradecimiento lo mucho que Jesús sufrió por salvarnos del pecado. Te  invitamos  a cargar con las pequeñas cruces de cada día, recordando con frecuencia las estaciones o pasos de Jesús hasta su muerte en la Cruz.
- Señal de la Cruz
- Yo confieso ante Dios Todopoderoso...
- Oremos:Señor Jesús, que  nos tienes a todos los niños  y adolescentes entre tus predilectos,  este dia queremos  recorrer y  meditar sobre tu camino de dolor, no tanto el que viviste hace siglos, sino el que sigues viviendo hoy especialmente en los niños y adolescentes del mundo entero que sufren dia a dia. Tú te has identificado con nosotros los cristianos, pero también, de manera especial con todos los hombres que sufren. Tú sigues sangrando en las heridas de los hombres y de las mujeres de hoy. Todos somos víctimas del sufrimiento pero también somos culpables de que muchos sufran. Ayúdanos a reconocer nuestros errores y sembrar amor en nuestro corazón. 

I Domingo de Cuaresma

Que la luz de tu Palabra nos haga ver la luz, mueva nuestros corazones a la conversión, al amor...

sábado, 25 de febrero de 2012

Tips para vivir la cuaresma

Cuaresma!!!

El Mensaje de la Cuaresma 2012

En el mensaje para la cuaresma de este año 2012 del Papa Benedicto XVI.  toma como base de sus reflexiones una frase de la Carta a los Hebreos: "Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras" (10,24).Seguramente la hemos leído muchas veces, sin advertir la profundidad que encierra. En esta ocasión, el Papa subrayar tres puntos que pueden servirnos de pauta de vida durante la cuaresma.
1. "Fijémonos"
Vivimos de forma apresurada, sin preocuparnos de la situación de los demás o de los desgarros que puede causar en el corazón de los otros. La indiferencia o el desinterés nacen del egoísmo, encubierto bajo la apariencia del respeto por la esfera privada. Pero el texto bíblico nos exhorta a estar atentos los unos a los otros. Ignorar la suerte de los hermanos puede ser nuestro pecado más grave.
Hablamos mucho de solidaridad, pero olvidamos la fraternidad. Sólo la fe nos hace descubrir en el otro a un hermano. “Si cultivamos esta mirada de fraternidad, la solidaridad, la justicia, así como la misericordia y la compasión, brotarán naturalmente de nuestro corazón”. Y la compasión nos llevará a descubrir las necesidades materiales de los demás: Pero también sus fallos morales para ofrecerles el don de la corrección fraterna.
2. "Los unos en los otros"
Con razón dice el Papa que "una sociedad como la actual puede llegar a ser sorda, tanto ante los sufrimientos físicos, como ante las exigencias espirituales y morales de la vida".
Humanamente no podemos vivir aislados. Y cristianamente, sabemos que pertenecemos a un mismo cuerpo. "Esto significa que el otro me pertenece, su vida, su salvación, tienen que ver con mi vida y mi salvación". Mis pecados envenenan el aire que los demás respiran, como decía el protagonista de la novela "El diario de un cura rural" de Bernanos. Los pecados de los demás son zancadillas que dificultan mi camino, pero su bondad me acompaña y me anima. Todos colaboramos a mantener la esperanza de los demás.
3. "Para estímulo de la caridad y las buenas obras"
El estímulo al bien es la clave de la caridad y de la fraternidad. No hemos sido puestos en el mundo para acomodarnos en la pereza. Hemos sido llamados a caminar juntos en la santidad."El tiempo que se nos ha dado en nuestra vida es precioso para descubrir y realizar buenas obras en el amor de Dios".
Hay que superar la tentación de la tibieza y recordar nuestra vocación a la santidad. No todo lo que somos se reduce a las obras que hagamos. Pero no podemos dejar de practicar el bien, teniendo en cuenta que el bien ha de ser bien realizado.
"Ante un mundo que exige de los cristianos un testimonio renovado de amor y fidelidad al Señor, todos han de sentir la urgencia de ponerse a competir en la caridad, en el servicio y en las buenas obras (cf. Hb 6,10)". Buen recordatorio para este tiempo santo de preparación a la Pascua.